El primer paso para la meditación

-Pensemos en una semilla. Es como un punto –pequeña, diminuta y compacta- y sin embargo plena de potencial. Un pensamiento es una semilla, una semilla que puede ser positiva o negativa, según nuestro estado de ánimo, actitud y carácter. El pensamiento crea sentimientos y actitudes. A esta combinación se le llama conciencia. La conciencia humana es la capacidad de pensar, razonar, sentir y expresar. Todo esto comienza con un único pensamiento. (“Descubrir la Espiritualidad” pag.13)
-Cuando creas tus pensamientos generas sentimientos, actitudes, palabras y acciones configurando así el libro o cuadro de tu vida. Eres artista y creador. (“Quién Manda en tu Vida” pag.13)
-Para mejorar la calidad de tus pensamientos debes ser consciente de cómo piensas, y reconocer que cada uno de nosotros creamos nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los inútiles o negativos. A partir de ahí puedes sentar la base para un verdadero cambio positivo en tu vida. (“Quién Manda en tu Vida” pag.14)
-Un pensamiento positivo genera un beneficio. Cualquier efecto de un pensamiento positivo, ya sea sobre ti mismo, la sociedad o el mundo, siempre es beneficioso, no daña a nadie. Un pensamiento positivo hace que salga lo mejor de ti mismo y te llena de entusiasmo. Un pensamiento positivo con respecto a ti, fortalece tu autoconfianza y te ayuda a reconocer y amar tus cualidades. Los pensamientos que surgen de tu ser más puro y auténtico  son positivos. (“Quién Manda en tu Vida” pag.17).